Publicado el: 18 de septiembre de 2017
El tribunal dictaminó, entre otras cosas, de las políticas de prostitución vigentes en Ámsterdam, que los propietarios de burdeles de escaparate ya no necesitan realizar entrevistas de admisión a sus inquilinos candidatos para determinar si están realizando el trabajo voluntariamente. Desde 2013, los propietarios estaban obligados a mantener dichas conversaciones, pero según el juez, estas no contribuyeron a mejorar la posición de los trabajadores sexuales.
El juez holandés dictaminó que los operadores de burdeles en escaparates no pueden ser responsables de verificar si las trabajadoras sexuales limpian sus juguetes sexuales con los desinfectantes adecuados. Según el tribunal, no pueden hacer más que informar y facilitar a las trabajadoras sexuales.
El hecho de que los operadores tengan que conservar copias de los formularios de inscripción firmados y poder presentarlos durante las inspecciones, infringe la Ley de Protección de Datos Personales, que es legislación nacional. En otros municipios holandeses, incluida La Haya, este tipo de datos se registraban a nivel municipal. Pero el martes, la Autoridad de Información Personal anunció que el municipio no tiene derecho a hacerlo.
Las entrevistas de admisión fueron exigidas por el municipio en 2013, permitiendo a los operadores conocer los indicios que señalan explotación y posible trata de personas. Sin embargo, según el tribunal, este objetivo no se logra porque los operadores no están capacitados para reconocer estas señales.
Ámsterdam sigue creyendo que los operadores de burdeles de escaparate tienen una responsabilidad en la prevención de irregularidades en sus empresas y teme que la nueva sentencia tenga consecuencias de gran alcance para la implementación de las políticas de prostitución de Ámsterdam. El municipio ha solicitado un recurso de apelación acelerado. Mientras tanto, el deber de diligencia de los operadores sigue siendo válido. Los operadores han sido informados de ello por carta.